HOMENAJE RECORDATORIO A NUESTRO QUERIDO COLEGA DR. PABLO GAUDIN CAMACHO, ANTE SU INJUSTA MUERTE EL11 DE ENERO DE 2009.
A Pablo, en el ámbito de la neurología, lo unimos con una frase que solía reiterar en las reuniones de confraternidad que compartíamos:
“Lo más importante es el amor”
Foto extraída del III Congreso Uruguayo de Neurología realizado en setiembre del 2007.
A nuestro querido amigo y colega Pablo:
A partir de los recuerdos de las personas se teje la vida de ellos cuando ya no están, con los diferentes colores y texturas que una persona es capaz de guardar en su memoria. A Pablo lo recordamos como entrañable colega, alegre, con una sonrisa contagiosa, con su guitarra y su música.
En el ámbito de la neurología, cuando realizábamos reuniones de camaradería, era frecuente que le preguntásemos "Pablo, ¿qué es lo más importante?" A lo cual él siempre respondía: "Lo Más Importante es el Amor!!!" Y la frase, de tanto repetirla, quedó con nosotros y vivirá en nuestro recuerdo uniendo a Pablo con AMOR, amor de hermano, de hijo, de amigo, de padre, de compañero, de sobrino, de vecino,amor de médico por sus pacientes y familiares.
Quiso la vida que ese Amor fuera respondido con una bala, con su contracara que es el odio, laviolencia.
Sin embargo, quiero seguir creyendo en el Hombre, en que hay que seguir buscando caminos de encuentro para que ese amor sea como una llama que si bien a veces palidece y algunos vientos quieren apagarla y languidece ella sigue firme.
Por eso, Pablo, tu frase y tu recuerdo vivirán por siempre en nosotros.
Reflexión ante la muerte por asesinato de un amigo colega:
Salto, 14 de Enero de 2009
Desde el indescriptible dolor que hoy embarga a la comunidad neurológica nacional, ante el encabezado atroz de "Trágico asesinato por familiar de un paciente" de nuestro amigo y colega el Dr. Pablo Gaudín, médico, neurólogo, padre, hermano, compañero, ser humano increíble, se nos impone la reflexión profunda del corazón y el intelecto.
Muchas son las vertientes del análisis, una sociedad jaqueada en el libre pensamiento, sumergida en la inmediatez de la ignorancia, empobrecida de valores, sepultando sus angustias en los trastos estériles del consumismo salvaje, medicalizando las trivialidades más inocuas de la vida, no aceptando el dolor insoslayable, negando lo inefable, sin dignidad en la vida ni en la muerte.
Y en la cultura de "la culpa", como vía rápida para ese vacío que nos mata el alma estamos los médicos, con nuestro Juramento Hipocrático transtemporalmente vigente, frágiles, expuestos y también presos de estas falacias.
Fue en ese espacio de loca realidad que el pecho de Pablo obró de escudo para esa violencia.
Es cierto que no es privativo de nuestro medio tal fenómeno, que el cambio del paradigma es universal, que la tríada sagrada de nuestra praxis paciente-médico-familia, busca una nueva forma, pero esto no exime a nuestra comunidad de responsabilidades plus, que surgen desde diferentes ámbitos, amplificando sus ecos en sectores frágiles y proclives a la manipulación y el facilismo.
El obsoleto voluntarismo debe dar paso a la eficiencia responsable, que no es posible sin la contrapartida necesaria.
No es el camino sustentar en el grito infame de las hordas soberbias de la mediocridad nuestras ideas más caras, nuestros sueños no pueden cimentar estructuras perversas, éticamente inadmisibles.
Empero somos protagonistas esenciales de ésta tragicomedia, nos compete, nos atañe, y no debería de ser necesario que hoy lloremos sobre el recuerdo de éste amigo, que cantaba con su guitarra a la vida, para emponderarnos de nuestro presente y construir el futuro de una manera más inteligente, integral, humana, honesta y amorosa.
Hoy como siempre y más que nunca que resuenen en nuestros corazones sus palabras, cuándo nos decía "¿que es lo más importante en la vida? Lo más importante en la vida es el Amor!!!".
A mi compañero de estudios: Quiero decirles que conocí a Pablo en los hermosos años de la secundaria, y siempre voy a recordar de aquel compañero de estudios su sencillez, alegría y sincera sonrisa y, de la etapa adulta, su compromiso por todo lo que hacia ... Un fraterno saludo en este triste momento ya que hemos perdido a un hermoso ser, quizá su manera simple y sencilla de enfrentar las cosas le destinaban este final ya que no pudo ser entendida por la ceguera o la locura de los seres humanos.
La Sociedad de Neurología del Uruguay participa con profundo dolor la lamentable e inesperada pérdida de su querido colega y amigo Dr. Pablo Gaudín, cuya vida se vio tronchada en condenables e inadmisibles circunstancias, y su sepelio a realizarse en el día de hoy a la hora 10 en la ciudad de Salto.
PRIMER COMUNICADO DE LA SNU
Estimados colegas:
Es con profundo dolor que comunicamos la lamentable desaparición física de nuestro querido colega y amigo, el Dr. Pablo Gaudin, a manos de un familiar de una paciente.
Convocamos a todos a adherirse a la jornada de reflexión con detención de actividades, que se realizará a nivel nacional el próximo miércoles 14, y a participar del homenaje que se llevará cabo en el cementerio de la ciudad de Salto, en el marco de un encuentro entre las distintas sociedades y gremiales médicas del país, a la hora 11:00.Es de suma importancia la participación de todos los neurólogos en la misma. Se están instrumentando detalles de organización, sobre los que se hará llegar mayor información.
Comisión Directiva de la SNU
SEGUNDO COMUNICADO DE LA SNU
Montevideo, 13 de enero de 2009
La Sociedad de Neurología del Uruguay, ante la trágica muerte por asesinato a manos de un familiar de un paciente, de nuestro amigo y colega Doctor Pablo Gaudín, convoca a todos los neurólogos a una detención en la atención de tareas, con activa participación en la Jornada Nacional de Reflexión convocada conjuntamente con FEMI, gremial médica del interior, SMU y SAQ, a realizarse en la Ciudad de Salto el día miércoles 14 de enero, con posterior homenaje en el cementerio local.
Comisión Directiva de la SNU
MENSAJES RECIBIDOS
De la Presidente de la Sociedad de Neurología del Uruguay
Maceio, 11 de enero 2009
Quisiera comunicar a mis colegas socios de la SNU que, estando en el exterior, me entero del injusto fallecimiento de mi querido amigo Pablo Gaudin. Me siento profundamente dolorida y acongojada, a lo cual se agrega la impotencia de la distancia al no poder estar en el Uruguay junto a ustedes, en este momento de dolor.
Desde aquí apoyo todas las medidas adoptadas por los compañeros de la Comision Directiva.
Son tristes momentos en que nos debemos todos una profunda reflexión, que nos ayude a encontrar los caminos para que estos hechos de violencia sean definitivamente erradicados de nuestra sociedad .
Quisiera transmitir un fuerte y apretado abrazo a toda la familia de Pablo,a mis compañeros colegas neurologos Eduardo Preve y Carlos Schoeder y en su nombre a todos los medicos de Salto , asi como a los innumerables amigos que supo recoger en su corta vida.
Dra Marnels Ferreira
Presidente de la SNU
Del Dr. Jorge Lorenzo Otero:
Hoy al mediodía me enteré de la muerte violenta de Pablo Gaudín.
Un hombre joven, padre de familia, capacitado y en pleno desarrollo de sus recursos profesionales. Desde hace varios años se desempeñaba como especialista en neurología en la Ciudad de Salto.
Fue querido por todos sus colegas y particularmente por sus pares en edad, los neurólogos de generaciones posteriores a la mía.
Quiero creer, para seguir creyendo, que se trató de un acto criminal aislado y con motivaciones posiblemente cercanas a la locura.
Esta convicción, no nos devuelve a Pablo, su capacidad y su alegría.
Mi tristeza comulga con la de sus amigos y compañeros
Mis sentidas condolencias a sus familiares
J Lorenzo Otero
Del Dr. Osvaldo González:
Queridos colegas de la SNU: conmovido y asqueado por la locura de la que a veces somos víctimas, estoy atento a vuestras coordinaciones.
Dr. Osvaldo González
NOTICIAS
Médicos paran en repudio a los ataques de los últimos días
Los médicos nucleados en la Federación Médica del Interior y el Sindicato Médico del Uruguay decidieron realizar un paro médico nacional el miércoles, así como una instancia de reflexión, ante hechos de violencia acaecidos en los últimos días, que han tenido como víctimas a médicos y personal de la salud y que tuviera como trágico epílogo el fallecimiento del médico salteño Pablo Gaudin, ultimado por un familiar de uno de sus pacientes. El Comité Ejecutivo y el Secretariado Gremial de la Federación Médica del Interior, junto con el Sindicato Médico del Uruguay, en el ámbito público y privado, llevarán a cabo esta medida, además de convocar al cuerpo médico a concurir a Salto “como forma de expresar nuestro repudio y compromiso ante esta grave y dolorosa situación”, expresó a EL TELEGRAFO el Dr. Gonzalo Deleón, directivo de la gremial. Asimismo la Federación Médica del Interior manifestó “su enorme preocupación por los hechos de violencia acaecidos en los últimos días, que han tenido como víctimas a médicos y personal de la salud. El domingo 11 de enero el colega neurólogo Dr. Pablo Gaudin Camacho fue ultimado por un familiar de uno de sus pacientes”. “Compartimos el profundo dolor y el sentimiento de consternación de su familia y del gremio médico de Salto, hecho que ha conmovido a todos los médicos del país”, agregó, a la vez de señalar que “entendemos que se hace imprescindible la reflexión por parte de las autoridades, de la sociedad, de todos sus actores, de la población toda; e ir al rescate de los valores de respeto, la tolerancia, las buenas relaciones entre las personas y particularmente la recuperación de la relación médico-paciente-familia, tan desvalorizada en estos tiempos de agresión y menoscabo a la imagen del médico y a su dignidad profesional. Conmovidos, en esa tarea nos comprometemos”, sostiene la federación a través de su Comité Ejecutivo.
Ante el asesinato del Dr. Pablo Gaudín :: Reflexiones II
Dr. Néstor Campos Pierri Presidente del Centro de Asistencia de la SMQS
Tuesday, 13 de January de 2009
Ha muerto el Dr. Pablo Gaudin Camacho, es un día de congoja para los médicos de nuestro país y del mundo, y probablemente de toda la sociedad uruguaya. Hoy la Sociedad Médico Quirúrgica de Salto decretó duelo institucional, el SMS determino un paro médico departamental y la sede secundaria del CASMU en Salto se adhiere a los mismos. Pablo, no queremos que tu muerte sea en vano.
En tu memoria como médico y colega tuyo queremos reflexionar, pero a su vez que toda la sociedad en su conjunto lo haga.
No vamos analizar tu caso, ya que hoy podría ser cualquier otro de tus amigos y compañeros de trabajo que estuviera ocupando tu lugar, no solo de Salto, sino de Uruguay y probablemente del mundo.
Paso en Montevideo hace unos pocos días una agresión a un medico y a un enfermero que en su trabajo diario fueron agredidos por estar ayudando a un ciclista que había protagonizado un siniestro de transito y que pasaban en una ambulancia por el lugar.
Que nos pasa como sociedad?
Como estamos dudando permanentemente de nuestros médicos, de nuestros enfermeros, de todos los que integran el equipo que tiene la sociedad para ser atendido cuando están sus integrantes enfermos.
Por que nos desprestigian, porque no creemos más en ese grupo de la sociedad de la cual integramos contigo.
Permítanme realizar algunas reflexiones para que en este momento podamos pensar, podamos darnos cuenta que nos pasa.
Desde luego voy a pensar de manera sesgada, como medico, por lo que alguno podrá decir es lo que piensan los integrantes de equipo de salud no toda la sociedad, pero es importante que nos conozcamos todos, para tratar de conocer el problema y comprenderlo y por lo tanto mejorar la sociedad en la cual vivimos.
Vivimos una época de un conocimiento avasallante, vertiginoso, de un cambio permanente, que hace que no podemos solidificar ese conocimiento cuando ya viene otro, algunos les dicen que estamos en una época de sociedad liquida, que no pasamos por un periodo sólido. Estamos permanentemente bombardeados por noticias en el área de la salud como que la muerte no existe, de curas milagrosas por el desarrollo tecnológico.
Ello hace que la sociedad crea que para todo hay solución, que las enfermedades todas tienen que curarse y que por lo tanto si eso no ocurre hay un culpable, el culpable es el medico, no lo atendió en forma inmediata, no le hizo tal examen, etc, etc.
Ello hace que ya comience una desconfianza e indirectamente a deteriorar la relación medico paciente, pilar fundamental para llevar a la mejor solución del problema. Y ello es fundamental para el enfermo. El medico tiene que sentirse libre en su bien saber y entender y no tomando resoluciones presionados por diferentes actores y situaciones, que llevan eso si, a la no mas adecuada solución consensuada entre la correcta información que debe recibir el enfermo de su profesional y lo que decida el paciente en su mas amplia autonomía.
Por otro lado, permanentemente hay elementos de manifestaciones de desprestigio para los profesionales de la salud, que no hacen lo que deben hacer, que tiene sueldos principescos, etc., pero ello es seguramente en los menos de los que integran este sector, la mayoría hacen lo correcto a diario, luchando contra las enfermedades, dejando sus vidas personales y familiares por el bien de sus semejantes. La inmensa mayoría reciben salarios que muchas veces no llegan a fin de mes y que no pueden jubilarse por lo exiguo de las mismas, no pudiendo mantenerse en esa etapa de la vida; cuando la mayoría muchas veces no llegan a ese periodo, ya que somos uno de los sectores de la sociedad que llegamos a la muerte proporcionalmente antes que el resto, por el stress y la responsabilidad que tenemos a diario.
No pedimos ni queremos la impunidad, lo que pedimos es que se reflexione para que por los caminos que corresponden se canalicen las consideraciones que puedan generar nuestro accionar, La vida en sociedad corresponden a los valores de tolerancia y justicia que será impartida por quien corresponda y no por la vía de la mano propia de las civilizaciones primitivas.
Las enfermedades y los gestos terapéuticos tienen una evolución que corresponde a muchas variables y no podemos en forma rápida y fácil culpar a la gente que hace lo necesario para tratar de salvar los obstáculos, como los responsables de tantos factores que pueden determinar una evolución no favorable. Tratamos de poner al enfermo en las mejores condiciones para que cure, no somos los culpables de que este enfermo.
Y como muy bien dice el Dr. Ronald Martin editor de las clínicas quirúrgicas de Norte América, volumen 4 del 2007:” cada uno puede sacar sus propias conclusiones, pero teniendo en cuenta las numerosas quejas sobre nuestra profesión, resulta interesante el hecho que las únicas personas dispuestas a sugerir soluciones sean las criticadas”.
En sociedades del primer mundo ya hay indicios que van a faltar médicos en los próximos años y sobretodos especialidades que tienen riesgo en su accionar y que los médicos no quieren ejercer, como por ejemplos los cirujanos generales que son lo que atienden a los politraumatizados, ya que están expuestos a muchos riesgos por responsabilidades que no quieren aceptar, y nos preguntamos que va a pasar ? quienes se van a ver perjudicados, sin lugar a dudas aquellos enfermos que precisen de esos médicos que no van haber (Cli. Quir. Norte América, Vol. 4: 2007).
En suma reflexionemos sociedad, los que integramos el equipo de salud, somos integrantes de ella, somos profesionales que estamos para cumplir una función.
Como función, necesaria para todos, actuemos todos correctamente, Uds. sabiendo cual es nuestra función, que es lo que podemos hacer, cuales son los probables resultados y nosotros actuar con la mayor responsabilidad y dedicación, si no el perjudicado final es a quien toda la sociedad se debe: el enfermo.
Una vez conocida esta nefasta noticia, de todos lados del país, capital e interior, médicos, instituciones de asistencia , gremiales de profesionales , enviaban sus condolencias y que sus familiares supieran que todos los acompañan en el dolor, los presidentes de la FEMI, el Dr. Edgardo Miers, así como el presidente del SMU, el Dr. Alfredo Toledo me solicitaron que fuera el portavoz del dolor que los embargaba enviando a su familia, amigos y colegas sus mas sinceros pésames.
Antes de terminar estas reflexiones quiero referirme a Pablo , nuestro amigo, nuestro colega y compañero, si bien en algún momento por la función que desempeñábamos tuvimos puntos de vista diferentes, siempre mantuvimos una amistad que se gestó de muchas años, de los años que como estudiante venia Pablo al Hospital y nosotros como cirujano jóvenes de esa época nos acompañaba en la atención de los enfermos, recordamos al vecino del Hospital, al Director del Hospital y el compañero de buenos momentos, con una alegría contagiosa y como el cantor que con su guitarra nos deleitaba o cantando juntos todos, festejando ya sea el día del medico, un aniversario mas del CTI del Hospital, o cualquier otro tipo de reunión.
Pablo, te vamos a estar esperando para festejar un día mas, estarás siempre en el corazón de todos los que te conocimos, tu muerte no será en vano, pasaras a la posteridad porque será tu recuerdo un catalizador para curar esta sociedad que por momentos pierde el rumbo y en eso ayudaremos todos los médicos e integrantes del sector de la salud, tus compañeros de labor, para lograrlo.
Palabras pronunciadas por el Dr. Néstor Campos Pierri, Presidente del Centro de Asistencia de la Sociedad Medica Quirúrgica de Salto durante el sepelio del Dr. Pablo Gaudín.
Fuente diariosalud.net
Ante el asesinato del Dr. Pablo Gaudín :: Reflexiones
Dr. Antonio Turnes
Monday, 12 de January de 2009
Escribimos bajo el dolor que nos produjo la muerte de un querido colega salteño. Hermano de un entrañable amigo del Director de este diario, el Dr. Pablo Gaudín Camacho (51) fué víctima de un familiar enajenado que optó por amenazar, perseguir y ejecutar a este médico ejemplar.
A Pablo lo conocí hace años, en Bella Unión, sabiendo por experiencia directa y por referencia de amigos que lo conocieron mucho más, de su calidad humana, de su carácter fraterno, de su conciencia como médico y como padre de familia. De su valor como subdirector del hospital salteño.
Junto con Pablo habían sido amenazados otros queridos colegas del Hospital de Salto, que habían tenido alguna participación en la atención de una paciente víctima de un cáncer, fallecida hace meses. El dolor del esposo lo desequilibró tal vez psíquicamente. A partir de allí comenzó una escalada de amenazas con mensajes y llamados a varios colegas. Hasta que Pablo fue a hablar con él, para que cesara las amenazas y sin que hubiera diálogo, hubo plomo, que destrozó el corazón y los grandes vasos, de manera irreparable.
El impacto que causó en los colegas salteños que lo recibieron en la madrugada del domingo en el Centro de Asistencia Médica de Salto fue tremendo. Al ver a su compañero de todos los días con tan grave daño. Sobreponiéndose, como excelentes cirujanos que son, hicieron lo imposible por salvarlo, pero las heridas eran terribles, y luego de dos horas la vida de Pablo dejó este mundo.
La semana anterior, el jueves, en Montevideo, un médico algo mayor que Pablo, el Dr. Jorge Bermúdez Belbussi (57), que cumplía servicio trasladando un paciente en la zona de Piedras Blancas, en una ambulancia de ASSE, ve caer delante suyo un ciclista, que queda en coma en plena vía pública: General Flores y Aparicio Saravia. Baja, de inmediato, a atenderlo, junto con un enfermero, y es amenazado y agredido, él y el enfermero, por una persona que dice ser amigo del caído. Luego de reducirlo, y sin advertir que estaba armado, atienden al paciente, pero el agresor, a quien se le había caído tremendo cuchillo de entre sus ropas, vuelve a la carga y de un violentísimo puntapié destroza los huesos de la cara de Jorge. Finalmente el agresor es reducido. Todos los que se acercaron y rodearon el episodio, fueron pasivos en la situación. Nadie intervino para reducirlo. Sólo el médico y el enfermero, que estaban para atender el enfermo accidentado en ese momento frente a ellos, que en un gesto indudablemente profesional, convocó su inmediata asistencia. El agresor tenía antecedentes penales y estaba alcoholizado. Pero como excusa para impedir la atención de su amigo, el ciclista en coma, manifestó que había tenido una mala experiencia de atención con un hijo suyo en un hospital, y que se abstuvieran de tocarlo.
¿Qué está pasando en nuestra sociedad, donde el médico, antes reconocido y objeto de agradecimiento por sus servicios, ahora está siendo amenazado, agredido, herido, y aún, muerto?
¿Es algo que ocurre exclusivamente en Uruguay? No, ocurre en la región y el mundo. Vean en Internet y en las Revistas y periódicos médicos, cómo se van dando estas situaciones y las estrategias que la profesión médica va generando para enfrentarlas. En España, tal vez, sea donde se han dado mejores ejemplos, estableciendo registro y penalizando la agresión o amenaza a un médico en el cumplimiento del servicio. Transformando la falta en delito. Los médicos allá están siendo continuamente agredidos por pacientes y familiares insatisfechos, sobre todo en las emergencias hospitalarias.
¿Debemos buscar causas o culpables? Sería fácil hallar culpables: autoridades negligentes, que estimulan en su discurso el enfrentamiento con los médicos, tildándolos de corporativistas y vinteneros. Trayendo de Cuba oftalmólogos para resolver parte de los problemas del ojo, y quedar bien con una deuda social indudable, pero con un claro sentido demagógico y político. Cuando lo que hacía falta era diálogo e inversión, que el país no estuvo antes dispuesto a hacer, y sigue recurriendo a la caridad, de médicos o de países, mientras derrocha fondos genuinos en líneas aéreas fundidas u otros disparates sin la menor autocrítica. Implantando un Sistema de Salud, que fue ideado y promovido por muchas generaciones de médicos, pero que a la hora de establecerlo, los margina, los ningunea y los desprestigia, por intereses mezquinos y falta de autoridad competente.
Pero también hay causas sociales más importantes, que cabría analizar.
La pérdida de la relación médico paciente, o su deterioro, a través de medidas de organización de los servicios que dejan cada vez menos tiempo para el contacto con el paciente o su familia, para dar y recibir explicaciones, para brindar consuelo. El médico no sólo cura, cuando puede, sino que alivia cuando no puede curar, y consuela cuando no puede hacer otra cosa. Pero siempre debe comunicar, explicar, ayudar a procesar eso que para él es tan sencillo, porque lo ha estudiado y conoce qué destino le aguarda al paciente, pero éste o su familia, no saben, o tienen idea equivocada, y requieren de una explicación apropiada a su nivel de comprensión y no una mera perorata de terminología técnica ininteligible o no decodificable para el que escucha. No sólo es una obligación legal, ahora establecida en la letra de la Ley 18.335, sino que es una obligación moral y ética, establecida en los Códigos de Ética que la profesión en Uruguay se ha dado. La judicialización de la Medicina es una plaga nacional, peor que la langosta, que todo lo destruye, comenzando por los vínculos entre el profesional y su paciente. Porque sustituye el diálogo que debe prevalecer, por el enfrentamiento, el reclamo indemnizatorio, o de penalización, a veces estimulado por otros malos profesionales, médicos o no médicos. Detrás de cada reclamo hay a menudo un comentario poco ético de otro médico, que echó un manto de sospecha sobre la actuación de otro colega que atendió antes a ese paciente que ahora hace su planteo. No es sólo cuestión de abogados que lucran con las demandas. También hay médicos que lucran, y otros que se regodean con conductas reprobables, claramente tipificadas en el Código de Ética.
La organización del trabajo profesional, que privilegia cantidad sobre calidad, y que hace que las instituciones sobrecarguen la espalda de sus médicos, con más pacientes de los que razonablemente pueden éstos atender, en condiciones fisiológicas y psicológicas adecuadas. Con guardias extenuantes, de 24 horas, seguidas por otra en otra institución [que ya no se practican en muchas partes del mundo, porque se ha visto que en ello está la raíz de muchos errores que se cometen por fatiga], haciendo tareas que ya son excesivas para su edad. Sin tiempo para ellos mismos y su salud, dedicarle el suficiente a su familia, o a sus pacientes. Porque volcarse a atender muchos pacientes, podrá resolverle económicamente el problema a la institución, pero no se lo resuelve al paciente, que no recibe la información y el tiempo que requiere, ni se lo resuelve al médico, sino que más bien se lo complica, porque lo enfrenta en la “línea de fuego” a quien es el fin último de la atención: el paciente.
La formación profesional, tan desviada a los preciosismos técnicos, y al dominio de los instrumentos y medios de diagnóstico más o menos sofisticados, pero tan olvidada de la semiología elemental, que cada vez se practica menos, y sobre todo de la formación humanística del profesional. Sin dotarlo de las herramientas de comunicación imprescindibles, para entablar una buena relación con su paciente, ponerse en su lugar, cuando sea posible, y darle esa transferencia indispensable de atención y afecto que requiere, y que forma parte esencial del acto médico. Cura más una palabra oportuna, dedicándole el tiempo adecuado, hasta que el paciente comprenda o se compense, que un pase a otro especialista, dos fármacos dados, pensando que ahí está la solución, o tres exámenes pedidos para despacharlo rápidamente.
La actitud de brindar un oportuno pedido de disculpas al paciente o al familiar, cuando algo no va como se espera, o cuando ocurrió algo inevitable y fatal, es lo que no encuadra en la actitud general del médico. Un cirujano americano, Michael S. Woods, escribió “El poder de la comunicación: pedir permiso, dar gracias, decir lo siento, intentar no errar”. Valdría la pena que todos los médicos en ejercicio, cualquiera fuera su edad, y mucho más si están en formación o recién graduados, lo leyeran, como parte indispensable de la reflexión necesaria que un médico debe ejercer cada día en su práctica para ser un auténtico profesional y diferenciarse de un técnico mecanicista que aplica repetitivamente esquemas y recetas. Cada paciente, cada persona, es única, y requiere una atención individualizada. Tal vez el desarrollo de la medicina colectivizada, ha puesto al alcance de la población una atención accesible en su costo, pero ha descuidado estos otros aspectos que ahora son tan relevantes, reclamados y exigidos. A este respecto, convendría hacer una exhibición grupal de la película “Noches de Tormenta” con Richard Gere y Diane Lane, que se exhibe en cines estos días, porque plantea la actitud de un cirujano que ante un fracaso huye de su actividad, destruye la relación con su hijo médico, y es agredido por la familia del paciente, hasta que comprende la raíz de su mal: la necesidad de afrontar al familiar, escucharlo con atención y cordialidad, darle las explicaciones que éste requiere, con humildad. Para descubrir que no conocía casi nada de la paciente fallecida. Y reconciliarse con la vida, con sí mismo, y con su hijo.
Nuestra profesión debe reflexionar sobre estos temas y trabajarlos en profundidad y a largo plazo. Debemos adquirir herramientas imprescindibles, que la práctica nos está demostrando que somos carentes. Pero también buscar soluciones desde el Gobierno, que debe amparar con legislación adecuada la protección de sus médicos, como lo hace con sus policías. A quienes protegen la salud se los debe cuidar como a quienes protegen la seguridad. Eso ya está pasando en otros países. Los comunicadores sociales tienen gran cuota de responsabilidad en estos temas. Porque a menudo se manosea la información, amplificándola y deformándola, cuando se trata de hechos excepcionales, poniéndolos como que son la regla, induciendo al público a ponerse en contra de los médicos. O a exigirles resultados que no pueden ofrecer. Pero también trabajar con las instituciones, de muchas de las cuales son únicos responsables, para cambiar su orientación en la calidad de la atención, para ponerla a tono con los tiempos. No es posible que en época de revolución de las comunicaciones, donde la información circula globalmente en el planeta de manera instantánea, los organismos de atención médica, estén atendiendo con pautas del siglo XIX. Ya estamos transcurriendo la primera década del siglo XXI, y ha pasado mucha agua debajo de los puentes. Pero parece que autoridades e instituciones, no lo han incorporado. Si por un lado los medios de comunicación ponen a disposición del público noticias de progresos científicos, que estimulan la esperanza, lo que es positivo, pero luego los profesionales no tienen el tiempo ni el lugar adecuado para comunicarse individualmente con sus pacientes y familiares, esto irá de mal en peor.
El cambio del sistema de salud no es un problema meramente económico. Es un problema social, cultural y organizacional. En el que los médicos forman parte esencial de esa cadena. Desconocerlo es ser ignorante. No se trata aquí de lucha de poder o de prevalecer en un organismo que debe integrar y no excluir. Eso es absolutamente patológico. No existe en el mundo ejemplo de que algo así funcione, y Uruguay no es una excepción, sino la confirmación de esta regla.
No es con discursos autoritarios ni fantasiosos que vamos a modificar la realidad. La cambiaremos con trabajo, constancia y voluntad, integrando verdaderos equipos, y haciendo carne la letra muerta de leyes y disposiciones que están pero no se cumplen. Integrando de una buena vez la Colegiación Profesional necesaria para regular y contribuir a la buena praxis, previniendo el Error en Medicina, y mejorando la comunicación a todo nivel. Uniéndonos como profesión más que nunca, en la gran cadena que debemos formar, sin que se nos pierda ningún eslabón más. Pero sobre todo, aplicando un viejo principio fundamental de la administración, como lo enunció un ingeniero francés, a comienzos del siglo XX, Henri Fayol: eliminando a los incapaces.
Y podremos así decirle a Pablo: tu muerte no fue en vano. Nos diste una dolorosa oportunidad para corregir cosas, que antes debimos ver, pero que ahora estamos de corazón, comprometidos a hacer.
Así te recordaremos, siempre, como quien nos marcó el camino.
Fue una tragedia que conmocionó a toda la comunidad local. El asesinato del médico neurólogo Pablo Gaudín en las primeras horas de ayer, a manos de un sujeto que lo acusaba de no haber actuado en forma suficiente como para evitar la muerte de su esposa, dio origen al fatal desenlace y desencadenó consecuencias de preocupación y pesar en las huestes médicas.
Salto (Diario El Pueblo).-
El drama enlutó a Salto. Pero el hecho tiene más derivaciones que las del homicidio. Se trata de la muerte de un hombre a raíz del ejercicio de su profesión, de cumplir con su trabajo, y esto genera honda preocupación en una sociedad enferma por la violencia.
El matador fue detenido y el arma que tenía en su poder está incautada por la Policía. Ya tenía denuncias en su contra por agresión y amenazas. Desde hace un buen tiempo a esta parte había iniciado una persecución contra Gaudín y otros médicos, por culparlos de ser responsables de la muerte de su esposa, ocurrida hace aproximadamente un mes en un centro asistencial.
La mujer era paciente de Gaudín. También estaban siendo amenazados otros tres médicos. El desenlace fue el temido y hasta que no sucedió, pese a que ya había sido denunciado, nadie intervino para evitarlo.
LOS HECHOS
El pasado 7 de enero, Pablo Gaudín Camacho cumplía 51 años de edad, pero decidió celebrarlos el sábado a la noche en la sede del Sindicato Médico de Salto del cual era socio, ubicada en la calle Misiones Orientales casi Rivera. En esa reunión se encontraba la mayoría de sus compañeros del plantel de fútbol senior del Club Remeros el cual integraba, su actual pareja Paola, y sus dos hermanos, Gustavo y Anabel.
Según pudo saber EL PUEBLO, Gaudín venía siendo amenazado por un hombre, el que lo acusaba a él y a otros tres médicos, de ser los responsables de la muerte de su esposa, la que padecía una enfermedad terminal y que falleció hace un mes atrás aproximadamente.
Esta persona se había ensañado con Gaudín a tal punto, que a los pocos días de haber fallecido su esposa, fue a buscarlo hasta el Sanatorio donde trabajaba el médico, para agredirlo y pudo ser detenido momentos antes, hecho del cual existe una denuncia en la Policía.
Se supo, que el matador le profería amenazas permanentes a este médico, a quien le insultaba y le expresaba su intención de matarlo en forma permanente. El sábado, Gaudín reunió a sus amigos y familiares más directos para celebrar su cumpleaños. Pero las amenazas de este sujeto prosiguieron y se hicieron cada vez más asiduas, al punto que durante el festejo por su cumpleaños el médico debió soportar la provocación y las amenazas proferidas por el matador a través de su teléfono celular, las cuales Gaudín hizo escuchar a los presentes en la fiesta, demostrando su preocupación ante esta situación.
Pablo Gaudín Camacho era médico neurólogo y había cumplido 51 años de edad el pasado 7 de enero. Estaba divorciado y tenía 4 hijos de 20, 18, 17 y 13 años de edad. Actualmente estaba en pareja. Tenía una trayectoria social y política interesante y siempre estuvo vinculado a la comunidad.
Su militancia política empieza en 1999 donde presidió un club político para el Partido Colorado. Luego de las elecciones, donde Jorge Batlle resultó ganador y asumió la presidencia de la República, Gaudín fue designado Director del Hospital Regional Salto, cargo que ostentó por algunos meses cuando fue cesado y en su lugar lo designaron al Dr. Richard Boucq.
En ese momento, Gaudín reunió a la prensa y lanzó fuertes críticas hacia el Gobierno de la época, fustigando la falta de una política de salud seria y cuestionó a las autoridades de entonces.
Un tiempo después, ingresó al Frente Amplio donde mantuvo una fuerte militancia hasta el momento de su muerte. Pablo Gaudín fue candidato a diputado por la Vertiente Artiguista en el año 2004 y reunió casi 3 mil votos para ese sector político. Actualmente cumplía funciones como médico en el Centro Médico y también trabajaba en salud pública. Además estaba vinculado al deporte ya que jugaba al fútbol en el plantel de fútbol senior del Club Remeros Salto, con quienes conquistaron un campeonato en la ciudad de Piriápolis.
La muerte de Gaudín tuvo repercusiones en toda la comunidad por su trayectoria profesional y social.