Historia de la Sociedad de Neurología

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HISTORIA DE LA SOCIEDAD DE NEUROLOGÍA.

Dr. Eduardo Wilson

 ANTECEDENTES

 Hasta 1949, año de la fundación de la Sociedad de Neurología, la neurología en Uruguay había pasado por dos etapas de desarrollo. 

La primera etapa, la infancia neurológica, se caracterizó por la existencia de médicos generales interesados en las poco conocidas enfermedades del sistema nervioso. Se extendió desde el último cuarto del siglo XIX al primero del siglo XX. Tuvo dos figuras médicas descollantes.

Una fue Francisco Soca (1856-1922), graduado en Montevideo y luego en Paris. Fue el segundo Profesor de Clínica Médica y es considerado la mente médica más brillante de su época. Tuvo inicialmente  una especial predilección por las enfermedades del sistema nervioso, como lo revelan los temas de sus tesis de doctorado uruguaya y francesa: “Historia de la ataxia locomotriz sifilítica” de 1883 y “Etude clinique sur la Maladie de Friedreich” de 1888. Sin embargo, en la práctica médica, nunca dejó de preferir la medicina interna en su conjunto. 

 

La otra figura fue Jacinto de León (1858-1934), graduado en Montevideo en 1883. Fue Profesor de Física Biológica hasta el año 1916. Su atención preferencial en su labor asistencial y en la elaboración de trabajos científicos fue el sistema nervioso. Él mismo se denominaba especialista en “cerebro, médula y nervios” y así lo imprimía en sus recetarios. Reunió Jacinto de León suficientes credenciales como para considerarlo nuestro primer neurólogo.

Alejandro Shoeder

La segunda etapa, la neurología juvenil, se inició con la creación del Instituto de Neurología en 1926 y se extendió hasta la fundación de la Sociedad de Neurología. Esta etapa fue signada por el accionar de Américo Ricaldoni, inspirador, fundador y primer director del Instituto de Neurología y de Alejandro H. Schroeder, su segundo director y verdadero segundo fundador. Se caracterizó esta etapa por el acercamiento, la formación y el entrenamiento de médicos y otros estudiosos para desarrollar una labor conjunta alrededor del estudio del sistema nervioso normal y patológico y del tratamiento correcto de los procesos mórbidos. Al amparo del hogar común que era el Instituto, que les permitió utilizar conceptos y términos médicos similares, fueron desarrollando sus propias líneas temáticas. Unos más rápidamente que otros, impusieron sus disciplinas a nivel universitario y asistencial, de tal manera que el ambiente médico pasó a aceptar la existencia del especialista clínico, del neurólogo y del neurocirujano. Al mismo tiempo, las discusiones de casos clínicos en los ateneos del Instituto, organizadas por Schroeder, afirmaron la necesidad de intercambio de opiniones para arribar al mejor aporte pare el paciente.

 Alejandro Schroeder

FUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD DE NEUROLOGÍA 

 Finalmente, en 1949, se arriba a la tercera etapa o de la madurez de la neurología nacional, etapa caracterizada por la aparición y posterior presencia cada vez más incisiva de la Sociedad de Neurología, llegando en la actualidad a ejercer una influencia predominante, de la que solo se exceptúa la función docente, en el ambiente médico nacional.

 Alejandro Schroeder tomó la iniciativa de citar por carta a todos los interesados en las distintas ramas de la neurología a una reunión en la sede de la Agrupación Universitaria, que tuvo lugar el 30 de junio. De esta reunión quedó constancia en el Libro de Actas de la Sociedad. Lamentablemente, de ese primer libro de actas sólo se conservan fotocopias de su primera página. El libro en sí se ha extraviado. Pero el documento que se conserva es por demás gratificante (Fig. 1). Corresponde la caligrafía a Bernardino Rodríguez, quien con el mismo estilo cuidadoso y prolijo de redacción que tanto había usado para escribir cientos de historias clínicas del Instituto desde la época de Ricaldoni, y quizás con el mismo lapicero de pluma y el mismo tintero, redactó lo que tituló “Actas de la Sociedad de Neurología y Neurocirugía de Montevideo. Acta Nº 1. Fundación de la Sociedad ” y que deja leer: “En Montevideo, el 30 de junio de 1949, por invitación del Director del Instituto de Neurología Profesor Dr. Alejandro H. Schroeder, se reúnen las personas mencionadas más abajo en el local de la “Agrupación Universitaria”. El objeto de la reunión, anunciado en una nota dirigida por el Prof. Schroeder, es la fundación de la Sociedad de Neurología y Neurocirugía”.

 

Actas

 Pasa luego Bernardino Rodríguez a detallar lo que se resolvió en la reunión, que fue la formación de una comisión provisional a la que se encomendó redactar un proyecto de reglamento, comisión para la cual se designaron a Alejandro Schroeder, Clemente Estable, Constancio Castells, Bernardino Rodríguez y Hugo Malosetti. La nómina de miembros fundadores se completa con los siguientes nombres: Julio María Sosa, Juan Medoc, Vicente Rodríguez Vila, José B. Gomensoro, Gonzalo Fernández, Kempis Vidal Beretervide, Orlando Turturiello, María D. Bottinelli, Carlos Mendilaharsu, Bartolomé Fuster, José P. Segundo, Juan José Ormaechea y Román Arana Iñiguez, quien no estuvo presente por estar enfermo pero adhirió por nota.

     Este grupo de 18 fundadores de la Sociedad es heterogéneo, revelando el origen en el polifacético Instituto de Neurología y la amplitud de criterio con que se entendía la neurología. Había 10 neurólogos clínicos (Castells, Bernardino, Malosetti, Rodríguez Vila, Gomensoro, Fernández, Vidal, Turturiello, Bottinelli y Mendilaharsu), 2 neurocirujanos (Schroeder y Arana), 2 neurofisiólogos (Fuster y Segundo), 2 neurobiólogos (Estable y Sosa), un patólogo (Medoc) y un practicante (Ormaechea), que se recibió de médico 5 años después.

La comisión provisoria elaboró un proyecto de estatutos de la sociedad que poco tiempo después fue aprobado por la asamblea de socios. Es probable que la asamblea haya decidido incluir como miembros fundadores a otros socios incorporados durante el proceso de discusión. Por este motivo, una publicación de 1955 incluye como socios fundadores, aparte de los ya mencionados por Bernardino Rodríguez, a: Sélika Acevedo de Mendilaharsu, Eduardo Acle, Mario Cassinoni, Nicolás Caubarrere, Gonzalo Fernández, Manlio Ferrari, Juan T. Fischer, Elio García Austt, Atilio García Güelfi, Julio García Otero, Washington Isola, Julio Marcos, Isidro Mas de Ayala, María Julia Massera, Luis Nin Recayte, Eduardo Palma, Miguel Angel Patetta, Raúl Piaggio Blanco, Juan Carlos Pla, Pablo Purriel, Fortunato Ramírez, Raúl Rodríguez Barrios, Elías Regules, Pedro Regules, Alberto Santoro, Alejandro Schroeder Otero, Víctor Soriano, Mario Tornaría, Olga Vázquez de Negrotto, Eduardo Vigil y José Ignacio Villar. 

 Los estatutos daban a la sociedad el siguiente nombre: “Sociedad de Neurología y Neurocirugía de Montevideo”. El carácter de la sociedad sería exclusivamente científico. Con este cometido se celebrarían reuniones mensuales en las que los socios harían sus comunicaciones al conjunto. La sociedad actuaría además, favoreciendo el desarrollo de la neurología en todos los planos posibles. Los socios serían de cuatro categorías: titulares, adherentes, correspondientes y honorarios. Sus autoridades durarían  dos años en sus cargos y no podrían ser reelectos para la misma función.

 Junto con la aprobación de los estatutos se nombró la primera Comisión Directiva para el período 1950-1952, resultando electos: presidente: Alejandro Schroeder,  vicepresidente: Bernardino Rodríguez, secretario: Hugo Malosetti, prosecretario: Kempis Vidal, tesorero: Eduardo Vigil y protesorero: Carlos Mendilaharsu. 

 Con estos estatutos, con estas autoridades, comenzó su ininterrumpida marcha la nueva sociedad científica.

 LA SOCIEDAD EN SU PRIMERA ÉPOCA (1949-1986)

  Este período va desde su fundación hasta el primer cambio de estatutos, en el año 1986. Si bien hay una homogeneidad estatutaria en todo este largo período, no hubo tal homogeneidad en su funcionamiento ni en la manera de entenderse las obligaciones estatutarias. A partir de la instalación de la dictadura en 1973 y la posterior intervención de la Universidad y del Hospital de Clínicas, la Sociedad perdió a mucho de sus miembros y muchos otros se vieron impedidos de acceder a integrar las listas de candidatos a la Comisión Directiva por la continua ingerencia de las autoridades cívico-militares. La norma impuesta obligaba a que las listas de candidatos fueran presentadas antes del acto eleccionario a dichas autoridades y éstas podían rechazarlas. En este caso se debería presentar una nueva lista y se diferían las elecciones hasta que las listas recibieran el visto bueno. Esto determinó que los períodos de mandato de las comisiones directivas se prolongaran mucho más allá de las disposiciones estatutarias. Sucedió además en este período que se extravió el Libro de Actas, por lo que de todo lo anterior no hay constancias escritas. La reconstrucción que haremos de este período es en base a datos indirectos y memorias personales.

  Finalizado el mandato de la primera Comisión Directiva, se eligió como segundo presidente a Bernardino Rodríguez, y como vicepresidente a Román Arana. Desde entonces se siguió la costumbre de nombrar presidente al vice del ejercicio anterior. Hemos reconstruido la lista de sucesivos presidentes, sin tener absoluta certeza de fechas. La lista es la siguiente:

         1950-1952: Alejandro H. Schroeder.

        1952-1954: José Bernardino Rodríguez.

        1954-1956: Román Arana Iñiguez.

        1956-1958: Constancio Castells. 

        1958-1960: José B. Gomensoro.

        1960-1962: María Delia Bottinelli.

        1962-1964: Héctor Defféminis Rospide.

        1964-1966: Carlos Mendilaharsu.

        1966-1968: Sélika Acevedo de Mendilaharsu.

        1968-1970: ¿Juan Folle?

        1970-1972: Olga Vázquez de Negrotto.

        1972-1974: Juan Medoc.

        1974-1976: Jorge Rodríguez Juanotena.

        1976-1978: Juan Purriel.

        1978-        : Bartolomé Fuster.

                -1985: Alejandro Schroeder Otero.

        1985-1987: Edith Gerstle de Pasquet.

 

Las reuniones se realizaron en la sede de la Agrupación Universitaria hasta que el Instituto se trasladó al Hospital de Clínicas en 1958. Se consideró conveniente entonces celebrar las reuniones en el anfiteatro del Piso 2, en horas de la mañana, para favorecer una concurrencia más numerosa, teniendo en cuenta que la mayoría de los miembros concurrían asiduamente al Instituto. 

  El 1º de mayo de 1961 la Sociedad fue admitida oficialmente como miembro de la Federación Mundial de Sociedades Neurológicas, y poco después como miembro de la Federación Mundial de Sociedades Neuroquirúrgicas. A partir de ese años participó, a través de delegados nombrados a esos efectos, en las asambleas de las Federaciones, durante los congresos mundiales de las especialidades.

Durante la primera época de la Sociedad, esta participó intensamente en la organización de diversos eventos científicos de las ciencias neurológicas, como lo fueron el VI CLAN (Congreso Latinoamericano de Neurocirugía) en Montevideo en 1955, el XIII CLAN    en Punta del Este en 1971, Las Jornadas Rioplatenses de Neurología y Neurocirugía de 1968(I), 1972 (III), y 1976 (V). Concurrió en forma oficial, con delegados y participantes a los más importantes congresos internacionales de neurología y neurocirugía, como los Congresos Mundiales de Neurología, los Congresos Mundiales de Neurocirugía, los Congresos Panamericanos de Neurología y los Congresos Latinoamericanos de Neurocirugía.

Más allá de las diferencias y discrepancias que afectaron a los socios, reflejo de la lógica diversidad de opiniones, o de intereses o aspiraciones contrapuestos  o de diferentes concepciones políticas o universitarias, la vida de la Sociedad no defraudó las expectativas creadas con su fundación. Durante el período que precedió a la dictadura, tuvo una actividad ininterrumpida con reuniones científicas periódicas. Estas reuniones fueron, para los que se iniciaban por la senda neurológica, una verdadera escuela de investigación clínica, y para los más experientes, un medio para exponer sus resultados y opiniones ante los colegas y escuchar los comentarios, desde elogiosos hasta ácidamente críticos, que ellos motivaban. Fueron también expresiones de cultura científica de primer nivel, tanto por la riqueza de la información ofrecida en su seno, como por ser el ámbito adecuado para la recepción de figuras de relevancia internacional, muchos de los cuales pasaron a integrar la larga y selecta lista de socios de honor de la Sociedad. Fueron también, a veces, torneos de elocuencia y de histrionismo, cuando el acento de las exposiciones derivaba  a terrenos científicamente inseguros, en los que se hacían valer más la fuerza de la personalidad que la de los argumentos. Pero por acaloradas que fueran las discusiones, por intempestivas que fueran las salidas, el respeto estuvo siempre presente.

Este esquema de funcionamiento de la Sociedad, que le había resultado tan provechoso a sus miembros en lo individual y en lo colectivo, perduró incambiado durante ese cuarto de siglo y se hizo hasta rutinario, pero tomándose muy en serio las responsabilidades de los cargos. Los secretarios de actas se esforzaban en tomar nota de todo lo expresado en las reuniones por los distintos asambleístas. Las actas de cada reunión ocupaban varias páginas del libro hoy extraviado. Para todos, y en especial para los jóvenes, participar en las reuniones de la Sociedad era enaltecedor y honroso, y se encaraba con la máxima responsabilidad. 

Una vez encaramada la dictadura, se sumaron varios acontecimientos que le fueron quitando vigencia y ascendencia a la Sociedad. La cárcel, el exilio, las destituciones, las proscripciones, que afectaron a muchos de los miembros de la sociedad, diezmaron las concurrencias a las reuniones. La desaparición física del carismático Arana, director del Instituto, la disminución notoria de la investigación científica, el descenso en la actuación en congresos internacionales, también actuaron negativamente en el funcionamiento de la Sociedad. La dispersión de los especialistas, no sólo fuera del hospital, sino fuera de Montevideo, por el crecimiento natural de la especialidad, hacía difícil la asistencia a las reuniones. La creciente preocupación por la forma de desempeñar la labor neurológica y por su remuneración fue superando progresivamente a la inquietud académica, dando motivo a los integrantes de la Sociedad a intervenir socialmente en la defensa del ejercicio de la especialidad, para definir con claridad los espacios que le correspondían dentro de la medicina nacional. Finalmente, debemos agregar elementos generales ajenos a nuestras particulares circunstancias político-sociales. El carácter explosivo del conocimiento a nivel de las ciencias neurológicas en la segunda mitad del siglo pasado, fue determinando una continua diversificación de líneas de acción y de estudio. Todo esto incidió en la sociedad, que vio emerger de su tronco inicial distintas ramas que fueron marcando sus intereses propios. Primero los neuropediatras, luego los neurofisiólogos clínicos, formaron sus sociedades independientes. 

SEGUNDA ÉPOCA  DE LA SOCIEDAD (1986-1994)

Restablecidos los mecanismos democráticos en el país, todas estas dificultades que vivía la Sociedad hicieron eclosión, y se pensó que la solución era cambiar los estatutos y darle a la Sociedad otro cariz. En 1986, luego de un año de discusiones, se aprobaron reglamentariamente varias modificaciones del estatuto inicial, que transformaron a la Sociedad. Pasó a llamarse Sociedad de Neurología y Neurocirugía del Uruguay. Se estableció entre los fines no sólo el favorecer el desarrollo de las ciencias neurológicas y neuroquirúrgicas (fines científicos), sino también mejorar las condiciones del ejercicio de la neurología y la neurocirugía (fines gremiales). Se acortó a un año el período de ejercicio de las autoridades. Se crearon tres comisiones permanentes: neurología, neurocirugía y publicaciones, siendo las dos primeras encargadas de los asuntos gremiales propios de cada especialidad. Se admiteron la realización de asambleas con exclusivo carácter gremial.

Al poco tiempo se pudo comprobar lo inadecuado de estos cambios, ya que ellos no solucionaban los defectos que intentaban corregir. La brevedad del ejercicio de las comisiones directivas quitaba coherencia y continuidad a las políticas societarias. La Comisión de Publicaciones fracasó en sus funciones por falta de recursos. Las discusiones en las comisiones gremiales, en especial la de neurocirugía, fueron acaparando interesados a expensas de las reuniones científicas, que muchas veces sólo contaban con la presencia de la mesa de la Comisión Directiva (Presidente y Secretario), los médicos anotados para exponer trabajos y la infaltable Dra. Bottinelli. Finalmente, la acción predominantemente gremial de los neurocirujanos llevó a la creación de la Sociedad de Neurocirugía, culminada en 1995, concretando una división de intereses más que de voluntades entre miembros que cada vez encontraban menos puntos en común. Una feliz idea, que mejoró la asistencia a las reuniones, pero no impidió la ruptura de la Sociedad, fue la de organizar reuniones científicas en el interior del país. La primera de ellas fue celebrada en 1993 en Colonia, con un gran éxito tanto en cantidad de asistentes como en nivel científico.

Ejercieron la presidencia de la Sociedad en este período:

        1987-1988: Eduardo Wilson.

        1988-1989: Mario Medici. 

        1989-1990: Julio Osvaldo Fregeiro.

        1990-1991: Carlos Chouza.

        1991-1992: Graciela Mañana.

        1992-1994: Antonio Calvo

Durante este período, en el año 1991, tuvo lugar el acontecimiento científico neurológico más importante celebrado en nuestro país. Fue la realización en Montevideo del VI Congreso Panamericano de Neurología, presidido por Carlos Chouza, en ese momento Presidente de la Sociedad. También a este período corresponde la realización del Homenaje al  Prof. Arana Iñiguez, en 1987, a los 10 años de su fallecimiento, al que concurrieron destacadas figuras de la neurología y neurocirugía internacional. Además tuvieron lugar el Simposio Internacional de Enfermedades Neuromusculares, en 1987, evento de primer nivel internacional spresidido por Mario Medici, y el Primer Congreso Uruguayo de Ciencias Neurológicas, en 1989, bajo la presidencia de Eduardo Wilson, en otro intento para reunificar las orientaciones divergentes de las especialidades. En conjunto con este congreso, se celebró, con la conducción de Mario Medici, una nueva versión, la octava, de las Jornadas Rioplatenses de Neurología y Neurocirugía, que habían quedado relegadas al olvido.

  

Homenaje al Dr. Arana

TERCERA ÉPOCA DE LA SOCIEDAD (1994-2007)

Este último período de la Sociedad, que comenzó en 1994 con un nuevo cambio de estatutos, se extiende hasta el presente. Según el nuevo estatuto, el nombre de la sociedad pasaba a ser Sociedad de Neurología del Uruguay (SNU). Este cambio implicaba la independencia de las especialidades madres, ya cristalizada con la creación poco antes de la Sociedad Uruguaya de Neurocirugía, y afirmaba el peso de los objetivos exclusivamente neurológicos. El período de duración de las autoridades volvió a ser de dos años y se admitió la reelección. Se incluyeron objetivos gremiales y se contempló en especial el ejercicio de la neurología en la actividad extrahospitalaria y en el interior del país. La Sociedad se impuso la obligación de realizar por lo menos dos sesiones científicas anuales, de las cuales como mínimo una en el interior del país. Luego de varios años de trámites se procedió a la inscripción de la Sociedad en el Registro de Personas Jurídicas el 1-9-2004.

Los presidentes electos en este período fueron:

        1994-1996: Matías Pebet.

        1996-1998: Eduardo Legnani.

        1998-2000: Carlos Pizzarossa.

        2000-2002: José Luis Caamaño.

        2002-2004: Carlos Martínez Collette.

        2004-2006: Hugo Tarigo.

        2006-2008: Marnels Ferreira

En esta etapa de la Sociedad comenzaron a realizarse los Congresos Uruguayos de Neurología,  el primero de los cuales fue en el año 2000 en Punta del Este, presidido por Matías Pebet, el segundo en Colonia en 2004 con la presidencia de Ronald Salamano y el tercero a realizarse próximamente, bajo la presidencia de Carlos Oehninger, en Montevideo. También se han encarado en profundidad la organización de cursos de Educación Neurológica Continua.

  

Primer Congreso

 

Segundo Congreso

a Sociedad de Neurología, a lo largo de sus casi sesenta años de trayectoria, ha crecido no solo en cantidad de socios. También lo ha hecho en la afirmación de su naturaleza y en la inserción en su medio físico y humano. Nacida inicialmente como un complemento del Instituto de Neurología, fue cambiando su relación con él con el paso del tiempo. El apoyo de la Sociedad se ha plasmado en aportes de recursos materiales de todo tipo y en el mantenimiento de la biblioteca del Instituto, adquiriendo revistas y libros y haciéndose cargo de remuneraciones personales. La Sociedad ha colaborado con la publicación de las revistas del Instituto: Anales del Instituto de Neurología, Acta Neurologica Latinoamericana, Archivos del Instituto de Neurología. Ha servido de nexo entre los neurólogos y las organizaciones de pacientes con determinadas afecciones, apoyándolas, aportando conocimientos y encausando tareas comunes. En ella tuvieron su origen la Liga Uruguaya contra la Epilepsia, los grupos de apoyo a portadores de esclerosis múltiple, enfermedad de Alzheimer, afecciones neuromusculares y esclerosis lateral amiotrófica. Con entusiasmo y voluntad de trabajo, sin claudicaciones, ha mantenido vivo el espíritu progresista y solidario de sus iniciadores.

Dr Eduardo Wilson

 COMISION DIRECTIVA SOCIEDAD DE NEUROLOGIA DEL URUGUAY PERIODO  2007-2009.

Presidente: Dra Marnels Ferreira 

Vice-Presidente: Dra Ma Antonia Castagnola

Secretaria: Dra. Laura Fojgiel

Tesorera:Dra Ma del Carmen de Mora

Vocales : Dra. Martha Gnocchi, Dr Gustavo Emanuelli

COMISION DIRECTIVA SOCIEDAD DE NEUROLOGIA DEL URUGUAY

 PERIODO  2009-2011. 

Presidente: Dr Eduardo Preve

Vicepresidente: Dra Cristina Vazquez

Secretaria: Dra Alicia Silveira

Tesorera : Dra Maria del Carmen de Mora

Vocal: Dra Diana Yorio 

Vocal: Dr Bernardo Hochmann

 

COMISION DIRECTIVA SOCIEDAD DE NEUROLOGIA DEL URUGUAY

PERIODO  2011-2013

 

Presidente: Dr Bernardo Hochmann

Vicepresidente: Dra Diana Yorio 

Secretaria: Dra Laura Fojgiel

Tesorera : Dra Maria del Carmen de Mora

Vocal: Dra Graciela Cuervo

Vocal: Dr Hugo Tarigo

 

Neuroencuentro 2011

 

COMISIÓN DIRECTIVA 2013-2015

TITULARES

 Dra. Laura Fojgiel - Presidente

Dr. Jose L. Caamaño- Vicepresidente

Dra. Magela Olivencia- Secretaria

Dra. María del Carmen de Mora- Tesorera

Dra. Marcela Arbildi - Vocal

Dr. Felipe Ricagni (hijo)- Vocal

 

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